jueves, 14 de marzo de 2019




ESCUDO DEL REAL MADRID

En 1908, se decide adelgazar el acrónimo CMF. Se encoge la C, siendo preponderante ya para siempre la gran M, abierta sobre la C y la diminuta F como un enorme murciélago. Se circunscribe el espacio con un redondel del mismo color de las letras, azul oscuro, y el Madrid pasa a tener ya de forma nítida la vértebra simbólica que lo identificará para siempre en todo el mundo.

Doce años después, en 1920, Alfonso XIII dota al club de una distinción muy notable: puede llamarse Real, como ya lo eran desde 1910 (un año después de su fundación) la Sociedad de Foot-Ball de San Sebastián, el Betis Foot-Ball Club desde 1914 o el Club Español de Foot-Ball de Barcelona, hecho Real en 1912.
La testa coronada del escudo, también en azul, permanecería hasta 1931. Este año se produjo en España un hecho muy notable: el advenimiento de la II República. Con el nuevo régimen, se eliminan por ley todos los símbolos monárquicos de instituciones, sociedades y asociaciones públicas y privadas. El Madrid adopta entonces, imbuido en el contexto general del amanecer republicano, la franja morada en el escudo. La atribución de este elemento heráldico a Castilla, por alusión a las Guerras de las Comunidades de Castilla del siglo XVI, es un error pertinaz. El mito del morado castellano como símbolo de una tierra indómita en lucha contra la opresión extranjera encarnada por los ministros y el séquito flamenco de Carlos I, se fundamenta en algo tan sencillo como la confusión del carmesí con el violeta: los famosos pendones de Castilla fueron, desde la noche de los tiempos, rojos, no morados, y sólo es posible achacar al desgaste cromático producido por el paso del tiempo el error en que se fundamenta la identificación del castellanismo con el morado. Por extensión, en 1931, el republicanismo español quiso extender la federalidad de la bandera del nuevo régimen político incluyendo el morado castellano como contraposición del rojo y gualda, comúnmente atribuidos a los reinos mediterráneos de la Corona de Aragón.



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